TRABAJADORES MEXICANOS EN IDAHO — ESPECIAL HISTÓRICO DE LA FIERA DIGITAL
RAÍCES MEXICANAS EN IDAHO FALLS — PARTE 4
Mexicanos que levantaron la voz: contratos, demandas y lucha por un trato justo
Los trabajadores mexicanos en Idaho no fueron solamente mano de obra silenciosa en los campos. Durante las décadas de 1920 y 1930 encontramos familias que recurrieron al consulado mexicano, contrataron abogados, presentaron demandas y se organizaron colectivamente para reclamar salarios y condiciones de trabajo más justas.
Durante las primeras tres partes de esta investigación contamos cómo familias mexicanas llegaron al este de Idaho, se establecieron alrededor de Lincoln y comenzaron a aparecer negocios y espacios sociales dentro de Idaho Falls.
Pero la siguiente etapa de la historia muestra algo diferente.
Una comunidad que estaba aprendiendo a defenderse.
Y algunos de sus nombres todavía sobreviven en expedientes judiciales y diplomáticos.
1930: dos mexicanos vinculados con Idaho Falls deciden demandar
En 1930, dos trabajadores mexicanos decidieron que una disputa salarial no terminaría simplemente con una queja.
Sus nombres eran:
Henry Moreno y Zacarías García
Ambos tenían vínculos directos con el área de Idaho Falls.
Zacarías García había nacido en Zacatecas, México, el 5 de junio de 1905.
Llegó a Lincoln, cerca de Idaho Falls, en 1918, precisamente durante el periodo que relatamos en las primeras entregas de esta serie.
Trabajó en campos de betabel y papa y también en instalaciones relacionadas con Utah-Idaho Sugar Company.
Henry Moreno había nacido en Chihuahua, México, el 22 de noviembre de 1901.
Llegó a Estados Unidos cuando era niño y se estableció en Idaho Falls a comienzos de 1930.
También trabajó en campos de betabel y papa.
El conflicto comenzó en los campos de chícharo
Ese año, trabajadores mexicanos fueron contratados para participar en la cosecha de chícharo de Teton Valley.
La empresa involucrada era San Diego Fruit and Produce Company.
Los trabajadores afirmaban que se les había prometido un pago de 1.5 centavos por libra de chícharo recogido.
Sin embargo, según la documentación histórica, terminaron recibiendo únicamente 1 centavo por libra.
La compañía sostenía que el medio centavo adicional era un bono condicionado a permanecer hasta el final de la temporada.
Los trabajadores disputaron esa explicación.
Contrataron un abogado de Idaho Falls
Moreno y García hicieron algo poco común para trabajadores agrícolas mexicanos de aquella época:
contrataron un abogado y llevaron el conflicto a los tribunales.
La demanda fue presentada ante el Tribunal de Distrito del Condado de Teton.
Henry Moreno & Zacarías García v. San Diego Fruit and Produce Company
Teton County District Court
Case #807
AR 245 — Box 20003904
Idaho State Historical Society Library and Archives
No demandaban solamente por ellos mismos
Moreno y García fueron designados para representar sus propias reclamaciones y las de otros 35 trabajadores mexicanos.
Eso significa que el caso involucraba los reclamos de al menos 37 trabajadores.
Hasta ahora, La Fiera Digital todavía no ha conseguido la lista completa de los otros 35 nombres.
El expediente judicial original continúa siendo una de las piezas que estamos tratando de localizar.
La historia de los trabajadores mexicanos en Idaho demuestra que estas comunidades no permanecieron pasivas frente a los abusos laborales.
Pero no era la primera vez: Juan Reyes y 25 familias
Dos años antes de la demanda de Moreno y García, otra acción colectiva ya había ocurrido en Idaho Falls.
En 1928, 25 familias mexicanas presentaron una extensa serie de reclamaciones relacionadas con Utah-Idaho Sugar Company.
El cónsul mexicano en Salt Lake City, Carlos M. Gaxiola, viajó hasta Idaho Falls para investigar.
Durante las conversaciones apareció otro nombre importante:
Juan Reyes
Los documentos lo identifican como representante de aquellas familias durante las conversaciones con el consulado.
El 25 de septiembre de 1928, Gaxiola le escribió personalmente para comunicarle los compromisos obtenidos de la compañía.
¿Qué consiguieron las familias?
Entre los compromisos obtenidos aparecen medidas que hoy pueden parecer básicas, pero que para aquellos trabajadores representaban avances importantes:
- contratos con obligaciones más claras;
- copias firmadas en español;
- recibos de pago;
- estados de cuenta que mostraran salarios y deducciones;
- libertad para comprar mercancías donde quisieran;
- y la promesa de un trato sin discriminación por clase, color o raza.
Aquellas familias estaban utilizando al consulado mexicano como una herramienta de defensa.
1931: llega el vicecónsul Elías Colunga
La situación volvió a escalar en 1931.
El gobierno mexicano envió al vicecónsul Elías Colunga al sureste de Idaho.
Antes de dirigirse hacia Teton Valley, Colunga pasó por Pocatello e Idaho Falls para establecer comisiones honoríficas mexicanas.
Estas organizaciones funcionaban como extensiones comunitarias del consulado y podían ayudar con documentos, registros, orientación y defensa de ciudadanos mexicanos.
La creación de una comisión en Idaho Falls es significativa porque demuestra que la población mexicana ya era suficientemente estable e importante como para justificar una estructura consular local.
Colunga viaja a Driggs
El 27 de agosto de 1931, Colunga llegó al área de Driggs.
Intentó entrevistar al mayor número posible de los aproximadamente 500 mexicanos que participaban en la cosecha del chícharo.
Encontró una situación extremadamente tensa.
Trabajadores, representantes de la compañía y autoridades locales estaban armados.
El campamento principal se encontraba aproximadamente cuatro millas al este de Driggs, cerca de Alta, Wyoming, en una zona conocida como Pratt Ward.
Las condiciones de vivienda alarmaron al vicecónsul
Colunga encontró viviendas improvisadas que ofrecían poca protección contra el viento, la lluvia y las temperaturas de la región.
También describió problemas sanitarios, letrinas deficientes y condiciones de vida muy precarias.
El vicecónsul decidió documentarlo.
UN ARCHIVO QUE TODAVÍA ESTAMOS BUSCANDO
Elías Colunga tomó ocho fotografías de los campamentos.
Las imágenes fueron enviadas con su informe al gobierno mexicano. Los originales están asociados al expediente consular AHSRE IV-193-22. La Fiera Digital continúa tratando de localizar copias utilizables y verificar los derechos de reproducción.
Un informe de cinco páginas
Colunga preparó un informe detallado fechado el 1 de septiembre de 1931.
Ese documento pasó a formar parte del expediente consular mexicano relacionado con los trabajadores de Teton Valley.
Pero el vicecónsul no se limitó a observar.
También intervino directamente en las negociaciones salariales.
Durante aquellos años, los trabajadores mexicanos en Idaho comenzaron a recurrir con mayor frecuencia a abogados, consulados y autoridades para defender sus derechos.
Trabajadores mexicanos declararon bajo juramento
Los trabajadores afirmaban que habían sido reclutados con promesas salariales diferentes a las condiciones que encontraron al llegar.
Colunga consiguió que algunos comparecieran ante un notario y dejaran constancia jurada de lo que se les había prometido.
Después se presentó ante representantes de la compañía acompañado por cinco trabajadores mexicanos.
La confrontación fue tensa.
70 trabajadores mexicanos firman una protesta
El conflicto produjo otra pieza documental extraordinaria.
El 10 de septiembre de 1931, 70 trabajadores mexicanos firmaron una carta colectiva.
En ella exigían que fueran removidos dos hombres relacionados con el manejo de los trabajadores:
- Glen Hubbel, representante de la compañía;
- Arcádio Carranza, contratista laboral.
Hasta ahora todavía no hemos conseguido los nombres individuales de los 70 firmantes.
La carta forma parte del expediente consular que continúa bajo investigación.
La presión produjo un resultado concreto
Después de la intervención consular, la compañía aceptó modificar el esquema de pago.
Los trabajadores recibirían $1.06 por cada cien libras de chícharo.
Durante los últimos seis días de la cosecha se pagaría además una cantidad adicional.
Lo más interesante es que el acuerdo no se limitó exclusivamente a trabajadores mexicanos.
La mejora terminó aplicándose al conjunto de trabajadores involucrados.
1935: la protesta se convierte en huelga
Cuatro años después, las tensiones laborales volvieron a explotar en Teton Valley.
En agosto de 1935, recolectores de chícharo se declararon en huelga.
Las fuentes históricas ofrecen cifras diferentes, pero hablan de entre 1,500 y 2,000 trabajadores.
Muchos eran mexicanos.
Los huelguistas exigían mejores salarios.
La Guardia Nacional llegó a Driggs
La confrontación creció rápidamente.
Hubo arrestos de dirigentes y trabajadores.
Autoridades locales solicitaron apoyo estatal.
Finalmente, tropas de la Guardia Nacional de Idaho fueron enviadas a Teton Valley.
Los documentos oficiales y la prensa de la época describieron a algunos participantes como agitadores.
Pero los registros conservados ofrecen muy poco espacio a la voz de los propios trabajadores mexicanos.
Por esa razón, los testimonios de personas como J. Asunción Pérez, de Idaho Falls, resultan especialmente importantes para reconstruir el otro lado de la historia.
1938: las protestas continuaron
La huelga de 1935 no puso fin a los conflictos.
En septiembre de 1938, aproximadamente 300 recolectores mexicanos cerca de Driggs volvieron a detener el trabajo.
Esta vez reclamaban que se les pagara inmediatamente después de recibir ingresos muy bajos durante las últimas etapas de la cosecha.
El conflicto fue registrado posteriormente por el U.S. Bureau of Labor Statistics.
Las protestas de 1935 y 1938 muestran que los trabajadores mexicanos en Idaho continuaron organizándose incluso después de los primeros conflictos de 1930 y 1931.
Los trabajadores mexicanos en Idaho estaban aprendiendo a organizarse
Cuando observamos todos estos episodios juntos aparece una historia que pocas veces se cuenta.
En 1928, 25 familias recurrieron al consulado mexicano.
En 1930, Henry Moreno y Zacarías García llevaron una disputa salarial ante los tribunales.
En 1931, 70 trabajadores firmaron una protesta colectiva.
En 1935, más de mil trabajadores participaron en una huelga que provocó la intervención de la Guardia Nacional.
Y en 1938 volvieron a producirse protestas salariales.
La comunidad mexicana no estaba solamente echando raíces. También estaba aprendiendo a levantar la voz.
UNA HISTORIA DE RESISTENCIA
No llegaron solamente para trabajar.
También aprendieron a reclamar salarios, exigir contratos, acudir a abogados y buscar ayuda consular cuando consideraban que estaban siendo tratados injustamente.
¿Reconoces alguno de estos nombres?
La Fiera Digital continúa buscando familiares, fotografías, documentos y testimonios relacionados con Henry Moreno, Zacarías García, Juan Reyes, J. Asunción Pérez y las familias mexicanas que trabajaron en Teton Valley durante las décadas de 1920 y 1930.
También buscamos información sobre los 35 trabajadores del Case #807, los 70 firmantes de la protesta de 1931 y las familias afectadas por la huelga de Driggs de 1935.
Si tu familia conserva fotografías, cartas, contratos o historias relacionadas con estos hechos, queremos conocerlas.
Continúa la serie — Parte 5
La generación que nació en Idaho
La familia Pérez muestra cómo una nueva generación mexicana creció entre campos, campamentos, escuela y trabajo, y cómo algunos de sus hijos llegaron a la universidad, hospitales, granjas y oficios especializados en Idaho Falls.
Fuentes principales de esta investigación:
Memory, Community, and Activism: Mexican Migration and Labor in the Pacific Northwest.
Idaho State Historical Society.
Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México:
expedientes IV-261-30 e IV-193-22.
Teton County District Court:
Henry Moreno & Zacarías García v. San Diego Fruit and Produce Company,
Case #807.
U.S. Bureau of Labor Statistics.
University of Idaho Hispanic Oral History Project.
Nota editorial: esta investigación continúa. La Fiera Digital distingue entre documentación primaria, investigación académica, testimonios orales y conexiones todavía no comprobadas. Los nombres de los 35 trabajadores representados por Moreno y García, los 70 firmantes de la protesta de 1931 y varias fotografías históricas continúan siendo investigados.






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