La generación que nació en Idaho: de los campos a la universidad
Los mexicanos nacidos en Idaho comenzaron a formar una nueva generación en el este del estado. La familia Pérez es uno de los ejemplos mejor documentados de esa transformación: hijos de trabajadores mexicanos que crecieron entre cosechas, campamentos, escuela y una vida cada vez más arraigada en Idaho Falls.
Una historia que comenzó mucho antes de que Rita pudiera recordarla
Cuando Rita Padilla Pérez se sentó frente a una entrevistadora en Idaho Falls en 1991, tenía detrás varias décadas de recuerdos. Había nacido en Idaho Falls en 1930, pero la historia que contó comenzaba mucho antes, con sus padres.
Rita explicó que su padre, Cecilio Pérez, llegó a Estados Unidos en 1911. Como muchos trabajadores mexicanos de aquella generación, se desplazó buscando empleo y trabajó principalmente en el ferrocarril.
El trabajo decidía dónde dormir, cuánto tiempo quedarse y hacia dónde moverse después. Rita recordó que su padre llegó por primera vez a Idaho alrededor de 1919, aunque durante aquellos años iba y venía según hubiera empleo.
Con el paso del tiempo, aquella movilidad daría origen a una familia cuyos hijos formarían parte de los primeros mexicanos nacidos en Idaho que crecieron profundamente ligados a la vida de Idaho Falls.
El viaje de Rosa: una historia que sobrevivió dentro de la familia
Una de las historias más extraordinarias que Rita conservó de sus padres ocurrió durante el viaje hacia Idaho.
Según lo que su madre le contó, Cecilio y Rosa no tenían suficiente dinero para comprar dos boletos de tren. El plan era que Rosa viajara con el único boleto disponible mientras Cecilio buscaba la manera de continuar el trayecto.
Pero Rosa no hablaba inglés y tenía miedo de viajar sola.
Entonces, según el recuerdo familiar transmitido a Rita, se cortó el cabello, se puso ropa de su esposo e intentó viajar aparentando ser un muchacho que acompañaba a Cecilio.
Cuando fueron descubiertos, temieron que las autoridades los buscaran. Rita relató que sus padres se escondieron durante el día y caminaron de noche hasta poder continuar el viaje.
Finalmente llegaron a Idaho.
este episodio proviene de la memoria familiar relatada por Rita Pérez décadas después. Hasta ahora no hemos encontrado un documento ferroviario o policial que lo confirme de manera independiente.
Fremont Avenue: construir un hogar desde casi nada
Cuando Cecilio y Rosa comenzaron a establecerse en Idaho Falls, la familia primero rentó cerca de Riverside, entre el río y las vías del tren.
Después intentaron construir una casa. Hacia finales de los años veinte habían comenzado una estructura, pero el dinero no alcanzó para terminarla.
La construcción tuvo que ser retirada. Cecilio desmontó materiales, los trasladó y volvió a levantar la vivienda en otro terreno.
Rita describió aquel sitio como arenoso y cercano al río.
La casa donde ella nació estaba en Fremont Avenue.
En 1991, Rita recordó que dos de sus hermanos mayores todavía vivían en la propiedad familiar. La vieja casa ya había sido demolida recientemente, pero antes de desaparecer, un hermano y una hermana tomaron fotografías.
La evidencia reunida apunta con fuerza a que la propiedad familiar corresponde al terreno que décadas después aparece como 1308 Fremont Avenue. Sin embargo, todavía buscamos una escritura o directorio contemporáneo de los años 1920–1940 que vincule directamente a Cecilio y Rosa con ese número.
University of Idaho conserva una fotografía de la familia en la que Rita Pérez aparece sentada sobre la rodilla de su padre. La imagen fue proporcionada por Juanita Castillo. La Fiera Digital está gestionando autorización para publicarla.
Dieciséis hijos y una nueva generación
La casa de Fremont Avenue se convirtió en el centro de una familia enorme.
Los registros familiares y obituarios documentan que Cecilio y Rosa Pérez tuvieron 16 hijos.
Entre ellos aparecen J. Asunción, Gregory, Rita, Cecil, Adolf, Julian, Alex, Mary, Margaret, Juanita, Lupe, Tony, Joe, George, Danny y Sandra.
Varios de esos hijos fueron parte de una generación de mexicanos nacidos en Idaho que crecería con oportunidades y desafíos muy distintos a los que habían enfrentado sus padres.
Pero no todos vivieron la misma infancia.
Los hermanos mayores y los menores crecieron con oportunidades educativas muy diferentes.
Cuando la Gran Depresión golpeó a las familias mexicanas
La crisis económica que comenzó en 1929 afectó a prácticamente todo Estados Unidos, pero para muchas familias mexicanas existía una presión adicional.
Durante los años treinta, mexicanos y mexicano-americanos enfrentaron campañas de repatriación, discriminación laboral y presiones para abandonar Estados Unidos.
Dentro de ese contexto creció la familia Pérez.
“Estamos pasando hambre”
Rita recordó que su padre perdió empleo estable y que la familia dependía cada vez más del trabajo agrícola y de lo que podía cultivar.
Hubo momentos en los que tenían papas, zanahorias, cebollas y otras verduras, pero prácticamente nada más.
Cecilio iba a una carnicería y pedía huesos diciendo que eran para un perro.
No tenían perro.
Los huesos eran para la familia. Los hervían junto con verduras para convertirlos en comida.
Otro mexicano que había sembrado maíz permitió a la familia tomar parte de la cosecha y pagar después.
Son recuerdos duros, pero revelan qué significaba realmente intentar echar raíces durante la Gran Depresión.
Mexicanos nacidos en Idaho: una infancia entre dos idiomas
Los hijos Pérez crecieron hablando español en casa.
En Idaho Falls asistieron a Riverside School.
Rita recordó que ellos eran prácticamente los únicos estudiantes hispanos y que tuvieron que aprender inglés rápidamente.
Para muchos mexicanos nacidos en Idaho durante aquellas décadas, crecer podía significar aprender a desenvolverse entre el español de casa y el inglés de la escuela.
Pero el mayor obstáculo educativo no era solamente el idioma.
Era la necesidad de trabajar.
Las temporadas agrícolas interrumpían la escuela. En algunos años, los niños regresaban a clases después de las cosechas de papa y betabel, incluso hasta noviembre.
Rita dejó la escuela muy temprano
Su educación formal terminó aproximadamente alrededor del quinto grado.
Décadas después, sin embargo, conseguiría equivalencia escolar, formación profesional y una nueva carrera:
Driggs: el verano significaba chícharo
Durante años, la familia Pérez viajó a Teton Valley para trabajar durante la cosecha del chícharo.
Rita recordaba haber ido desde que tenía cuatro o cinco años.
Al principio cuidaba niños.
Después comenzó a recoger chícharos ella también, aproximadamente a los ocho años.
Las familias vivían en campamentos temporales. Había pozos compartidos, agua calentada al aire libre y refugios improvisados.
Pero la vida en Driggs no era solamente trabajo.
También había música, reuniones y celebraciones del 16 de septiembre.
Rita recordó guitarras, acordeones, violines, comida y baile.
J. Asunción Pérez y la huelga de 1935
Uno de los hermanos mayores de Rita, J. Asunción Pérez, estuvo con la familia en Driggs durante la gran huelga de recolectores de chícharo de 1935.
Las fuentes históricas estiman entre aproximadamente 1,500 y 2,000 trabajadores involucrados, dependiendo del documento consultado.
Los trabajadores mexicanos exigían mejores salarios.
La disputa escaló hasta provocar intervención de autoridades y la Guardia Nacional.
Décadas después, Asunción dejó uno de los pocos testimonios conocidos desde la perspectiva de una familia mexicana que estuvo allí.
buena parte de la documentación de la huelga proviene de autoridades, productores y militares. El recuerdo de Asunción permite escuchar una voz desde el lado de los trabajadores mexicanos.
La Fiera Digital solicitó a Valley of the Tetons Library fotografías originales de cuadrillas mexicanas de recolectores de chícharo de los años treinta y también solicitó al Archivo Histórico de la SRE las ocho imágenes tomadas por Elías Colunga en Driggs en 1931.
El sacrificio de los hermanos mayores
Una de las partes más reveladoras del testimonio de Rita es que la diferencia educativa entre los hermanos no fue casual.
Los mayores habían perdido oportunidades porque tenían que trabajar.
Por eso insistieron en que los más pequeños permanecieran en la escuela.
La idea era sencilla:
De Fremont Avenue a la University of Idaho
La historia de los mexicanos nacidos en Idaho también puede verse en el acceso de esta generación a nuevas oportunidades educativas y profesionales.
En 1962, el programa oficial de graduación de University of Idaho incluyó un nombre que resume varias décadas de transformación familiar:
La misma agricultura que para sus padres había significado trabajo manual, campamentos y supervivencia se convertía para la siguiente generación en educación profesional.
Gregory: nunca dejó la agricultura
Gregory Padilla Perez, nacido en Idaho Falls en 1929, siguió otro camino.
Trabajó durante años en agricultura, sirvió en el Ejército durante la Guerra de Corea y posteriormente regresó al este de Idaho.
Llegó a operar una granja lechera con algunos de sus hermanos.
Su historia demuestra que el cambio generacional no significó abandonar el campo. En algunos casos significó pasar de trabajador agrícola a productor.
Cecil: del campo a la industria especializada
Cecil Padilla Perez, nacido en Idaho Falls en 1932, también sirvió en el Ejército.
Después se formó como pipe fitter y llegó a trabajar para Westinghouse, Naval Reactor Facility y proyectos de construcción.
La transformación era enorme.
Una generación antes, Cecilio había trabajado en ferrocarriles y agricultura.
Su hijo terminó participando en la nueva economía industrial y tecnológica del este de Idaho.
Una enfermera llamada Rita Pérez
Rita consiguió recuperar parte de la educación que había perdido durante su infancia.
Se preparó como Licensed Practical Nurse y trabajó en hospitales.
Durante su formación conoció a una mujer que inicialmente se mostraba distante.
Con el tiempo aquella mujer explicó que había crecido cerca de Lincoln y de la fábrica de azúcar, y que sus padres le habían enseñado a mantenerse alejada de los niños mexicanos de los campamentos.
Décadas después, aquella enseñanza infantil todavía influía en su percepción.
Rita y ella terminaron convirtiéndose en amigas.
Es una pequeña historia, pero conecta directamente los campamentos mexicanos de principios de siglo con la vida profesional de una mujer mexicana nacida en Idaho Falls.
De hijos de trabajadores a maestros y profesionistas
Otros hermanos también siguieron caminos educativos y profesionales.
Julian estudió agricultura.
Joe continuó en educación agrícola.
Margaret siguió estudios relacionados con educación y español.
Otros hermanos y hermanas entraron a enfermería, enseñanza, electrónica, soldadura y otros oficios.
No todos recorrieron el mismo camino.
Pero la tendencia es clara:
Los nombres también echaron raíces
La historia no terminó con los 16 hijos.
Gregory, por ejemplo, dio a varios de sus hijos nombres que ya habían aparecido en generaciones anteriores:
Asuncion
Rosa
Cecilio
Los nombres viajaron a través de las generaciones igual que las historias.
La torre que significaba “casa”
Muchos años después ocurrió algo que parece escrito para cerrar esta historia.
En 2020, Margaret Ugaki escribió al City of Idaho Falls acerca de la antigua torre de agua.
Recordó que su hermana de 89 años decía que, cuando la familia regresaba de California y aparecía la torre de Idaho Falls en el horizonte, significaba que finalmente habían llegado a casa.
Margaret resumió lo que aquella torre significaba con una sola palabra:
Ya no estaban solamente de paso
Cecilio había llegado siguiendo trabajo.
La familia había seguido trenes, cosechas y oportunidades.
Habían trabajado chícharo, papa y betabel.
Habían vivido temporadas en campamentos.
Habían perdido meses de escuela.
Habían atravesado hambre, discriminación y la Gran Depresión.
Pero algo cambió.
Idaho Falls dejó de ser simplemente un lugar donde había trabajo.
Los mexicanos nacidos en Idaho ya no eran solamente hijos de trabajadores migrantes: eran estudiantes, agricultores, enfermeras, maestros, militares y trabajadores especializados que estaban construyendo su propia historia en el estado.
La casa de Fremont Avenue significaba hogar.
La escuela significaba futuro.
Los campos que habían sostenido a los padres terminaron llevando a algunos hijos hacia estudios agrícolas.
Otros llegaron a hospitales, escuelas, granjas, el Ejército, construcción e instalaciones industriales.
Y décadas después, una torre en el horizonte todavía podía decirle a una familia mexicana algo que sus padres probablemente tardaron años en poder decir:
Una fotografía que todavía estamos intentando recuperar
Antes de que la vieja casa de Fremont Avenue fuera demolida alrededor de 1990, miembros de la familia Pérez la fotografiaron.
También sabemos que existen fotografías auténticas de trabajadores mexicanos en Teton Valley durante los años treinta, así como las ocho fotografías que el vicecónsul mexicano Elías Colunga tomó durante su investigación de los campamentos de Driggs en 1931.
La Fiera Digital ya ha solicitado acceso a esos materiales. Si llegan, esta investigación será actualizada.
¿Tu familia estuvo aquí?
Si tus padres, abuelos o bisabuelos vivieron en Idaho Falls, Lincoln, Shelley, Firth, Blackfoot, Driggs, Victor, Tetonia, Pocatello o alguna comunidad del este de Idaho, queremos conocer su historia.
Buscamos fotografías antiguas, contratos, cartas, documentos, nombres de trabajadores, imágenes de campamentos y recuerdos familiares.
Lee las partes anteriores
Parte 1 — Los primeros mexicanos: del ferrocarril a los campos de betabel
Parte 2 — La colonia mexicana de Lincoln
Parte 3 — De los campos a la ciudad
Parte 4 — Mexicanos que levantaron la voz
Continúa la serie — Parte 6
Cuando terminaba la jornada
Música, bailes, celebraciones del 16 de septiembre, clubes sociales y funciones de boxeo muestran cómo era la vida mexicana después del trabajo en los campamentos de Idaho.
Fuentes y metodología
Esta entrega se basa principalmente en el Hispanic Oral History Project de University of Idaho, especialmente en la entrevista de Rita Padilla Pérez realizada en 1991, además de documentación histórica, registros universitarios, fuentes públicas, obituarios familiares y documentos del City of Idaho Falls.
Los testimonios orales se presentan como recuerdos de sus protagonistas y se distinguen de los hechos que pudieron comprobarse mediante documentos independientes.
Consulta también el
Hispanic Oral History Project de University of Idaho
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